Agua ¿un derecho humano?

foto: Elena Nicolay | La Palta

A falta de agua… Nada

En mi vida pasé muchos tipos de dolores: quebradura de cúbito y radio, una mordida de perro en la cara, y un pie en los rayos de la bicicleta. También tuve dos partos: una cesárea y un parto en casa (sí, sin anestesia). Sin embargo, el día que más cerca de morir me sentí, fue cuando me internaron por deshidratación. Confusión, taquicardia, entumecimiento de músculos, debilidad y visión borrosa son, apenas, un par de síntomas que recuerdo del día en el que pensé que pasaba de largo. Suero de por medio, el camino blanco de luz que me había parecido ver se disipó. “No es joda deshidratarse”, me dijo la enfermera. Y ahí lo entendí: “El agua vale más que el oro y sin ella, chau”.

Agua, te miro y te quiero

El agua es el componente químico principal del cuerpo y representa aproximadamente del 50% al 70% del peso corporal. El cuerpo humano depende del agua para sobrevivir. Cada célula, tejido y órgano la necesita para funcionar correctamente.

Una persona puede sobrevivir sin beber agua entre tres y cinco días, variando según las condiciones y el estado de salud de la persona. Los factores que afectan el tiempo son varios: el clima, (cuando hace más calor se necesita tomar más), las enfermedades (cuando existen cuadros estomacales, o fiebre es necesario mantenerse hidratado para no empeorar), o la edad (las infancias y los ancianos son más propensos a deshidratarse).

Levantarse, abrir la canilla y ver agua correr pareciera algo común y corriente, algo que se da por sentado, a tal punto que, aún hoy, hay gente que “manguerea” la vereda todas las mañanas. El acceso a servicios de agua potable y saneamiento seguros, asequibles y fiables son derechos humanos básicos.

Cuando uno tiene sed, pero el agua no está cerca 

Tucumán enfrenta problemas de escasez de agua potable en las zonas urbanas. El recurso hídrico está mal administrado y se pierden grandes cantidades por fugas y conexiones clandestinas. Mientras diferentes barrios sufren el acceso limitado, restricciones totales o reciben suministro en dudosas condiciones (como agua marrón y con mal olor), ocurren cosas. 

En mayo de 2023, los guardaparques de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) descubrieron una conexión clandestina de agua en el acueducto que transporta agua del Río Muerto a la cisterna de Lomas de Imbaud. Este acueducto abastece a diversas localidades, entre ellas Horco Molle, El Corte y otras zonas de Yerba Buena. 

La Sociedad de Aguas del Tucumán (SAT) realizó una inspección del lugar la semana anterior a que la denuncia tomara estado público y constató que la tubería conducía el agua hacia una laguna artificial de 10.000 metros cuadrados en Cebil Redondo, dentro de la propiedad del productor citrícola Juan Zamora. Se descubrió, además, que la laguna había sido construida en 2021, según el seguimiento con imágenes satelitales, lo que indicaba que el robo de agua podría haber estado ocurriendo desde entonces o incluso antes. El hecho cobró relevancia pública cuando la cisterna que provee a estas localidades se quedó vacía, generando preocupación entre los vecinos.

Entonces, un vecino abre el caño y no tiene agua. Mientras, otro, arma una represa para regar sus limones. 

Brecha hídrica

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) se ha fijado como objetivo para 2030 el acceso universal a agua asequible y limpia. La brecha del agua, también denominada “brecha hídrica”, hace referencia a la relación existente entre la oferta de agua disponible y la demanda hídrica provocada por el conjunto de actividades socioeconómicas que se generan en determinado territorio. 

La persistencia de desigualdades en el acceso a agua potable segura y al saneamiento se alimenta (según el nuevo Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el desarrollo de los recursos hídricos) de políticas mal diseñadas y aplicadas de manera inadecuada, como así también de un uso ineficaz de los recursos financieros. 

En Tucumán la situación con las industrias representa una problemática concreta. “Hay estudios que observan que el impacto de la industria agrícola, las citrícolas, los ingenios, la papelera de Tucumán modifican y empeoran la calidad del agua”, comenta Lourdes Gultemirian, Licenciada en Química y Doctora en Bioquímica, quien trabaja como investigadora en el Instituto de Biodiversidad Neotropical (IBN) de CONICET y como docente en la Facultad de Ciencias Naturales de la UNT.

Gultemirian ha realizado diversos estudios sobre las características químicas del agua de los ríos y su relación con los organismos que viven en los mismos. Su estudio se centra en la ecología, es decir, la manera en que los ríos se ven modificados cuando son impactados por las industrias o las actividades humanas en general. “La SAT debería proveernos el agua potable que necesitamos. Ellos garantizan el suministro, pero pueden influir otros factores que hagan que esa agua no esté apta para el consumo”, comenta. La investigadora asegura que para saber si el agua que sale de los grifos domiciliarios es potable, se pueden realizar estudios particulares.

Y todo esto, si tenés la suerte de tener agua. En Lomas de Tafí, en el barrio Sur, en El Corte, en pleno centro, en Villa Mariano Moreno, en Concepción, Tafí del Valle, miles de vecinos de barrios de la capital y del interior tucumano sufren la falta de acceso a este derecho humano, que está garantizado de manera segura y sin interrupciones, pero solo si lo podés pagar.